BIENVENIDOS...
Entren, vuestras mercedes,
en esta imaginaria ínsula.
No les prometo grandes tesoros,
ni aventuras en lejanas tierras.
Cabalguen por mis humildes letras
y tomen buena cuenta de ellas;
cual bálsamo de Fierabrás
dejará, de alma y cuerpo,
vuestras dolencias olvidadas.
Si bien, no les cure
de todas las locuras…